dieta personalziada

Las dietas personalizadas son una necesidad si queremos conseguir el éxito y alcanzar nuestros objetivos. Cada cuerpo es diferente y tiene unas necesidades distintas. No todos respondemos del mismo modo a una misma dieta y esto es debido a diferentes razones.

Las dietas suelen ser sinónimo de restricciones y prohibiciones. En Nutricionlcs creemos que hay otra forma de hacer las cosas. Confiamos en el valor de la educación nutricional personalizada. Enfocada a ofrecer las pautas esenciales para garantizar una alimentación saludable y variada en nuestros pacientes. Porque solo a través de la concienciación se pueden lograr los resultados deseados.

Cuando trabajamos para lograr una reeducación nutricional es la propia persona la que quiere ir cambiando y trasformando su alimentación. Para ir introduciendo a su ritmo los cambios necesarios que le permitirán tener una alimentación de calidad. Así logramos consolidar hábitos y mantenerlos en el futuro. Algo que no ocurre con las dietas, que solemos abandonar a las pocas semanas porque son muy restrictivas y no estamos concienciados.

Los beneficios de las dietas personalizadas

En plena era de la informática cualquier persona puede buscar cientos de dietas online y comenzar a seguir la primera que vea, o la que menos dura le parezca. Lamentablemente las dietas estándar son muy peligrosas y no se adaptan a las necesidades personales de cada uno. A través del apoyo profesional personalizado se realiza un estudio de la salud de la persona para confeccionar a medida la dieta que más le convenga.

Se consigue un apoyo profesional individualizado y un seguimiento continuo del proceso. Proporcionando apoyo y orientación en cualquier momento del proceso. Además, estas dietas están pensadas para consolidar los hábitos a lo largo del tiempo, no para perder peso rápidamente y volver a recuperarlo. Se va perdiendo peso poco a poco, pero de forma definitiva.

El gran problema de las dietas estándar es que están llenas de restricciones que hacen complejo que las sigamos a lo largo del tiempo. Con las dietas personalizadas de Nutricionlcs logramos muchos beneficios frente a las dietas estándar:

  • Se mantienen los hábitos nutricionales en el tiempo.
  • Se consigue una reeducación alimentaria.
  • Los resultados se mantienen a largo plazo. Se trabaja para no volver a recuperar el peso perdido.
  • Se confeccionan dietas respetando los gustos del paciente, adecuando el menú al conjunto familiar.
  • No se suprimen alimentos ni se hacen largas listas de restricciones.
  • Se proporcionan herramientas para tener hábitos de vida saludables. Para saber actuar frente a ataques de ansiedad o tentaciones entre horas.

¿Por qué es importante una dieta personalizada?

A continuación, te mostramos 4 motivos por los cuales una dieta personalizada es mucho más efectiva que una convencional:

1. El metabolismo

La velocidad del metabolismo es diferente en cada persona y depende de diferentes factores. Por ejemplo, de la edad, el sexo, la altura, los músculos, los efectos hormonales, etc. Tener un proceso metabólico más acelerado significa producir energía más rápidamente y, consecuentemente, perder más peso. Por lo tanto, es necesario conocer exactamente los ingredientes adecuados para cada metabolismo y la cantidad de calorías que se deben consumir.

2. Los nutrientes

En función de nuestro metabolismo nuestro cuerpo necesitará unos nutrientes u otros y de ahí, la importancia de una dieta personalizada. Los objetivos de cada persona influenciarán en su consumo de nutrientes. Es decir, por ejemplo, si se quiere perder peso deberemos reducir el consumo de grasas.

3. Las intolerancias

En el momento de definir una dieta es necesario conocer sus intolerancias y alergias a los alimentos. No todos los cuerpos tienen la misma tolerancia y hay personas que rechazan ciertos ingredientes. De este modo, es indispensable diseñar una dieta compatible al organismo de cada persona y encontrar alimentos beneficiosos para nuestro cuerpo.

4. La actividad física

Una persona que realiza deporte de forma habitual deberá seguir una dieta totalmente diferente a otra que tiene una vida sedentaria. Los deportistas queman las calorías más rápidamente y necesitan ingerir mayor cantidad. Además, la necesidad de los nutrientes varía en función del entrenamiento que se lleve a cabo.

Si nos alimentamos de forma saludable nos sentiremos con más energía. Lejos de lo que muchas personas suelen creer cuando estamos a dieta no debemos sentirnos más débiles o cansados. Al incorporar alimentos de calidad y muchos nutrientes logramos sentirnos con más vitalidad y energía. Aprenderás a combinar alimentos para conseguir recetas muy sabrosas pero sanas.

Si quieres perder peso o necesitas una dieta personalizada por razones médicas o deportivas ponte en manos de expertos. En Nutricionlcs te brindamos todo nuestro apoyo y experiencia médica para elaborar una dieta a tu medida, una dieta que se adapte a tu estilo de vida y a tu salud. Olvídate de las dietas milagro porque no existen. Perderás peso mientras te trasformas en una persona más consciente.

Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), “los hábitos alimentarios son comportamientos conscientes, colectivos y repetitivos, que  conducen a las personas a seleccionar, consumir y utilizar determinados alimentos o dietas, en respuesta a unas influencias sociales y culturales.”

El proceso de adquisición de los hábitos alimentarios comienza en la familia y se consolida a lo largo del tiempo. A veces supone meses y en otras ocasiones incluso años.

Obtienes los nutrientes, vitaminas y minerales esenciales para que tu cuerpo y mente se desarrollen de manera adecuada.

Tienes menos probabilidades de subir de peso por consumo excesivo de grasas y azúcares, o de bajarlo por deficiencia de nutrientes.

Mantienes un peso ideal, de acuerdo con la edad y estatura, lo que te ayudará a prevenir el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y diabetes.

Te sientes con más energía y vitalidad, y tienes más facilidad para mantener la concentración.

Eres consciente de lo que comes y de la calidad y cantidad de los alimentos que debes ingerir. De esta manera puedes identificar cuándo necesitas moderar o eliminar ciertos alimentos no tan saludables.

Disfrutas del placer de comer. Masticar bien los alimentos y comer con tranquilidad contribuyen a mantenerte con buena salud.

Atención a las siguientes recomendaciones:

A menudo nos preguntamos por qué es necesario mantener hábitos saludables en casa. Hacer la compra y cocinar de forma equilibrada es fundamental y va de la mano. Para cumplir mejor con estos propósitos, lo mejor es tener a vuestra disposición sólo aquellos alimentos que queramos promocionar n nuestros platos como frutas, verduras, legumbres, carnes, pescado y huevos ecológicos, frutos secos, aceite de oliva virgen, lácteos desgrasados y cereales integrales.

Tener a nuestra disposición comida simple y atractiva, desde frutas y verduras ya cortadas, hasta batidos o zumos naturales, bizcochos caseros integrales, cremas y sopas de verduras, queso fresco o frutos secos crudos o tostados para los snacks de media mañana o media tarde son herramientas inteligentes y hábiles para conseguir cumplir nuestros objetivos en los momentos del día que pueden llegar a ser más duros, ¡los de picar entre horas!

Debemos animarnos a hacer cada comida a su tiempo y dedicándole su tiempo. Si nos saltamos alguna comida, la tendencia es que cuando tengamos hambre piquemos entre horas y esta comida sea poco saludable y frugal. Por ello si respetamos todas nuestras comidas de forma que hagamos las 4-6 comidas diarias recomendadas, será mucho más fácil que cumplamos con los requisitos de nutrientes y nos sintamos felices por el trabajo bien hecho.

De entre las comidas imprescindibles y que debemos tener en cuenta cada día como referencia de alimentación saludable es el desayuno. Un buen desayuno es fundamental para empezar bien el día. Existen numerosas fórmulas de desayuno para casa y fuera de casa que abusan del azúcar y las grasas trans o hidrogenadas. Conceptos que ya conocemos lo perjudiciales que pueden llegar a ser para nosotros y que nos gustaría trabajar mucho en la consecución de buenos hábitos alimentarios.

No olvidar el ejercicio físico diario; estar en forma es importante para la salud y forma parte de los hábitos que debemos promocionar. Subir escaleras, caminar una hora o realizar algún deporte, principalmente al aire libre, es una opción fantástica para estar sanos y en forma.

Las emociones afectan nuestra dieta

Muchas veces hemos dicho que comemos por placer. La comida no sólo tiene una función nutritiva sino que el acto de comer es placentero, desestresante y por ello, cuando nos sentimos cansados podemos ir en busca de comida, de hecho dormir poco está relacionado con la obesidad, pues la falta de sueño genera estrés y se incrementan en el organismo hormonas que elevan los deseos de ingerir alimentos.

De igual manera, cuando estamos ansiosos o con problemas emocionales, podemos ir en busca de comida para sentirnos mejor, y en realidad, hay alimentos que ayudan a calmar la ansiedad porque en su composición incluyen triptófano, un aminoácido que estimula la liberación de serotonina y nos relaja al mismo tiempo que nos vuelve más felices.

Por supuesto, es normal que de vez en cuando nos relajemos y disfrutemos de un momento placentero como es comer un pastel de chocolate, pero la alimentación emocional debe ser controlada, pues no siempre podemos comer cuando estamos cansados, enojados, tristes o alegres, de lo contrario, culminaríamos con exceso de comida. No todo se soluciona comiendo.

Además, está comprobado que cuando comemos para calmar nuestras emociones escogemos más alimentos grasos, lo cual puede desencadenar un exceso de grasas en la dieta, desequilibrando la misma y causando enfermedades. Por ello, cuando estamos muy cansados quizá reduzca más el estrés un pastel con nata que una manzana.

Otra prueba de que las emociones afectan nuestra dieta es el hecho de que cuando estamos tristes muchas veces no nos cabe bocado o cuando comemos con nervios la comida nos cae mal. Y en casos extremos las emociones pueden afectar negativamente la digestión provocando un síndrome de intestino.

La dieta afecta nuestras emociones

La alimentación y las emociones están estrechamente vinculadas y eso lo demuestra el hecho de que al comer un dulce generalmente nos sentimos más relajados y mejor, también hemos dicho que hay alimentos que por estimular la liberación de serotonina nos ayudan a sentirnos mejor.

Por otro lado, una dieta saludable nos ayuda a sentirnos bien, pues en el intestino existen muchas terminales que nerviosas que envían información al cerebro y por lo tanto, prevenir alteraciones intestinales así como llevar una dieta de buena calidad, nos ayuda a mantener bajo control las emociones. Llevar una dieta suficiente en micronutrientes, con buena cantidad fibra soluble, probióticos y agua, es un mimo a nuestro aparato digestivo y al segundo cerebro del organismo.

En el opuesto de esta compleja relación podemos decir que una mala alimentación puede producirnos depresión, tal es así que se sabe que una dieta pobre en antioxidantes, rica en grasas trans y escasa en micronutrientes puede dar origen a un estado emocional alterado.

Una alimentación rica en grasas descontrola nuestro reloj biológico, impidiendo la conciliación de un sueño adecuado lo cual se sabe origina estrés y malestar emocional. Como podemos ver, existe un círculo cerrado que vincula a la alimentación con las emociones.

Es una relación dinámica, pues tanto la comida afecta nuestras emociones como a la inversa. Para que nuestra salud sea la que mayor beneficio obtenga de esta relación, claramente ninguna debe predominar por sobre la otra, sino que debe existir un equilibrio.

Un equilibrio entre emociones y comida

Para que la alimentación no sea puramente emocional, es decir, para que la causa de nuestra ingesta no se encuentre siempre en las emociones sino que más bien nuestro consumo de alimentos se ajuste más al hambre real, debemos entender que la comida brinda placer y es un desestresante pero no soluciona nuestros problemas y sólo calma la ansiedad temporalmente.

Si estamos angustiados y buscamos comida, pensemos que no será la solución a esta emoción, sino que podemos recurrir a otras actividades placenteras que no impliquen el consumo de alimentos como son leer, escuchar música, caminar, hablar con un amigo, entre otras.

Si dejamos que ante cada emoción nuestro cuerpo ingrese comida, culminaremos con un exceso de calorías que puede desencadenar obesidad a largo plazo.

Pero si por el contrario reprimimos nuestros deseos de comer algo dulce de vez en cuando también estaremos alterando el equilibrio entre emociones y comida, pues cuando nos permitamos por fin comer un pastel no lo disfrutaremos y posteriormente a su ingesta sentiremos culpa por haberlo hecho, cuando es totalmente normal sentir placer por un poco de dulce.

 

Entonces, para establecer un equilibrio que no perjudique nuestra salud, debemos controlar la alimentación por emociones y al mismo tiempo, debemos permitirnos de vez en cuando comer por placer, disfrutando de una preparación sabrosa y cargada de emociones, pero si volvemos habitual este acto que vincula emociones y comida, podemos caer en un círculo perjudicial para el organismo.

Alimentación saludable y Dieta y ejercicio

Están comprobados los beneficios de realizar ejercicio físico de manera habitual en la salud de las personas, tanto a nivel físico como mental.

Cuando un individuo decide comenzar una dieta, ya sea por motivos de salud o estéticos, ha de tener en cuenta que los resultados de dicha dieta siempre van a verse mejorados si se acompañan de la práctica de ejercicio. No hace falta que sea un ejercicio de mucha intensidad, sino simplemente ejercicio moderado y habitual, por ejemplo, caminar una hora al día. Si es por motivos de salud, mejorará entre otras cosas, la circulación y le protegerá contra la depresión. Si es por motivos estéticos, ayudará a que sus músculos y su figura tengan mejor tono.

Beneficios del ejercicio sobre el metabolismo

Aumenta la capacidad de aprovechamiento del oxígeno que le llega al organismo por la circulación.

Aumenta la actividad de las enzimas musculares, elementos que permiten un mejor metabolismo del músculo y, por ende, una menor necesidad de exigencia de trabajo cardiaco.

Aumenta el consumo de grasas durante la actividad con lo que contribuye a la pérdida de peso.

Colabora en la disminución del colesterol total y del colesterol LDL («malo») con aumento del colesterol HDL («bueno»).

Mejora la tolerancia a la glucosa, favoreciendo el tratamiento de la diabetes. Incrementa la secreción y el trabajo de diferentes hormonas que contribuyen a la mejoría de las funciones del organismo.

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